dimecres, 16 d’abril de 2014

Reseña de la partida del juego de rol Reflejo


Uno de nuestros miembros, Jordi, nos escribe sobre su experiencia con el juego de rol Reflejo que probó en las 2as Jornadas de Rol del club.


Lo primero que tengo que decir sobre Reflejo, de próxima publicación por la editorial Nosolorol,  y que su autor, Jordi Martín, presentó en las jornadas del Club Diógenes, es que no sabía nada ni de la historia ni del sistema antes de sentarme en la mesa. Escogí participar en la partida de Jordi por impulso y la verdad es que no me arrepiento. No me arrepiento en absoluto.

El Juego

Reflejo parte de una premisa en apariencia sencilla; la realidad se compone de dos mundos entrelazados, el mundo de la luz y el mundo de la oscuridad. Cada persona, cada objeto que existe en un mundo tiene su reflejo en el otro. No se trata de reflejos literales, sino de una versión alternativa propia del mundo. Así, por ejemplo, un personaje que es un trabajador de oficina en nuestro mundo, el de la luz, puede que sea un soldado en el otro, con su propia vida, historia y pasado. Pero la relación entre los dos mundos es más compleja que eso porque lo que ocurre en un mundo tiene también sus repercusiones en el otro. Si alguien muere en uno, no tardará en morir en el otro. Si un objeto es destruido, lo mismo.

Pocas personas conocen la existencia de estos dos mundos y están divididas en diferentes facciones; los que desean preservar el equilibrio entre los mundos, los que consideran el mundo de la oscuridad malvado, los que ven un provecho en el potencial intercambio de conocimientos, etc.
Ambos mundos están muy bien desarrollados, no sólo al poseer esas facciones, sino que poseen su propia historia, un trasfondo muy rico que ayuda a visualizar el mundo de la oscuridad como algo “real” y no un mero “reflejo”.

Uno de los puntos más interesantes del juego es que los personajes poseen dos versiones alternativas de sus atributos, dependiendo de en qué mundo se encuentren. No es sólo un detalle estético, la idea del juego es motivar al jugador a que aproveche ambos mundos, que trate de saltar entre ellos para enfrentar la misma situación desde una perspectiva diferente. He de reconocer que es una posibilidad que los jugadores no supimos aprovechar en la partida y luego, al hablar con Jordi sobre ella, me di cuenta que ahí residía realmente lo mejor de Reflejo.

A nivel jugable Reflejo tiene un sistema sencillo; Atributo + Habilidad vs D20. Como Jordi nos contó, la idea es que las tiradas sean ágiles y rápidas. Existe una pequeña categoría de poderes con “puntos de magia” que se regeneran diariamente y, como he dicho antes, las dos variaciones de para el personaje, la del mundo de la luz y la del mundo de la oscuridad.

Un punto que me pareció muy interesante fue la gestión de la iniciativa en combate. Al inicio se hace una tirada de iniciativa, siendo los valores más bajos los más “rápidos”. A la hora de declarar las acciones empieza el personaje más lento y se va “bajando” hasta llegar al personaje más rápido. Sin embargo, la resolución de las acciones es inversa; se resuelven primero las acciones de los personajes más rápidos. Eso permite estorbar o incluso impedir que un personaje más lento lleve a cabo su acción. Como jugador me costó un poco adaptarme a este sistema que nunca había probado, pero debo reconocer que me gustó bastante y creo que tiene muchas posibilidades.  

La Partida

Hablando con un compañero de las jornadas, me dijo que si en una partida de 3 horas ya aprovechabas o descubrías todas las opciones de un juego, es que no tenía mucho que ofrecer.
Jordi nos presentó un gran mundo e hizo un buen trabajo familiarizándonos con las mecánicas de juego y la historia, pero no hicimos más que arañar la superficie. Creo que es lo mejor que se puede decir de una partida de presentación, que te ha dejado con ganas de más.

En nuestro caso, formábamos parte de un grupo de la interpol que investigaba fenómenos relacionados con la interacción entre mundos. Nos asignaron un misterioso asesinato en apariencia imposible. Como suele ocurrir en estos casos, los jugadores dimos más vueltas que una peonza y sospecho que Jordi fue bastante magnánimo a la hora de permitirnos avanzar.

El momento más intenso para mí fue una situación de rehenes a la que nos enfrentamos. Hicimos cuanto pudimos, aprovechamos nuestros personajes lo mejor que supimos, pero los rehenes murieron. No me habría dado tanta rabia si tras terminar la partida Jordi no nos hubiera dicho que olvidamos el punto más importante del juego, cambiar de mundo. A ninguno de los jugadores se nos ocurrió saltar al mundo de la oscuridad para movernos con mayor libertad, acercarnos a los rehenes o darnos alguna ventaja táctica. Fue entonces cuando me enamoré de Reflejo y decidí comprarlo cuando saliera.

La trama nos llevó a un enfrentamiento final que se resolvió de manera un brutal pero muy satisfactoria, al menos para los jugadores. Dos críticos seguidos dieron cuenta de una monstruosidad del mundo de la oscuridad que podría habernos matados a todos. Juraría que vi un brillo de decepción en los ojos de Jordi cuando finiquitamos al “Final Boss” de ese modo, pero se lo tomó con humor y saltamos a un epílogo donde nos contó todas las pistas y elementos que habíamos dejado perdidos.

Fue una gran tarde en la que todos disfrutamos y eso, al fin y al cabo, es lo más importante.